Cuotas de ilusión

¿Qué es lo que tienen en común los vecinos de La Molina y Comas? Además de residir en distritos ubicados en Lima Metropolitana, los vecinos de los dos distritos mencionados se han organizado en los últimos días para manifestarse en contra de las decisiones políticas que modifican su hábitat. El tamaño de los edificios, los problemas de accesibilidad y la cobertura de los servicios públicos básicos, y la preferencia de las áreas comerciales sobre las áreas verdes, de esparcimiento de carácter gratuito, respectivamente, han movilizado a las poblaciones poniendo en jaque a los alcaldes locales. De la misma manera se presentó el bloqueo de la vía del Metropolitano por mototaxistas en Independencia o la invasión de un centro arqueológico en Huaycán. Los primeros con la insatisfacción por el aumento de las unidades que podrían generar el colapso de las vías de tránsito y las segundas insatisfechas con la falta de vivienda accesible han optado por medidas de fuerza.

¿Estas manifestaciones podrían haberse evitado? Pues claro que sí. Lima podría ejecutar el PLAM 2035, Plan Metropolitano de Desarrollo Urbano de Lima y Callao, el cual es un plan concertado de desarrollo con miras a convertir a Lima Metropolitana en una Ciudad Sostenible y Planificada, en lugar de una ciudad hecha de a pocos según el ánimo del alcalde de turno. Lamentablemente, la actual gestión en la Municipalidad Metropolitana ha optado por ignorar este trabajo validado por los diversos actores sociales implicados solo por haber sido desarrollado por la gestión anterior. Es así que a falta de una propuesta clara de la ciudad de Lima, el desarrollo de la ciudad continuará siendo conflictiva y entrabada con manifestaciones y bloqueos, con su déficit de áreas verdes y sus centros arqueológicos destruidos. Lima pasará a ser de la ciudad planificada a Lima con la peor calificación de Waze para transitar en Latinoamérica y con un exceso de obras de concreto como bypasses, y otros derivados que no servirán para hacer de esta un mejor lugar para vivir.

Sin embargo, cabe la posibilidad de que, si es que el gobierno central toma cartas en el asunto, la figura cambie. Es posible que pensar la ciudad no sea una acción inútil, sino que conlleve su materialización y que las ciudades, y no solo Lima, tengan un desarrollo que beneficie a todos por igual, que se dejen de perder inversiones y a la vez áreas verdes, que se dejen de destruir el patrimonio cultural y se aumente de manera desmedida la densidad demográfica. Es necesario pautar el desarrollo de las ciudades desde el ente rector de la materia, el Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento, el cual necesita ser potenciado no solo con normas por cumplir sino con órganos de supervisión y fiscalización eficientes.

Escrito por: Diego Alberto Navarro Trujillo

Publicado en Diario Uno el 21 de setiembre del 2016: http://diariouno.pe/columna/lima-la-verde/

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