Lima, la verde

La ciudad de Lima Metropolitana tiene una infinidad de problemas por solucionar. Uno que resulta resaltante al recorrer sus calles y avenidas es la falta de áreas verdes. Es bastante frecuente transitar por la ciudad y no encontrar parques o áreas arborizadas en buen estado que le den algo de color y vida a esta ciudad, y denominarla “Lima, la verde”.

El Organismo Mundial de la Salud, recomienda entre 9 y 10 m² por habitante. Sin embargo, Lima está muy por debajo de ese ideal con un promedio de tiene 3,1 m² de área efectivamente habilitada. Esto según cifras del Plan Metropolitano de Desarrollo Urbano de Lima y Callao – PLAM 2035. Según el Índice de Ciudades Verdes de América Latina, Lima se encuentra por debajo del promedio en el tema de gobernanza medioambiental, y muy por debajo del promedio en el uso de la tierra y edificios.

Esta información se conocía desde la gestión anterior de Lima Metropolitana, la cual proyectaba la habilitación de 1000 hectáreas para parques zonales y distritales. Esta medida buscaba reducir el déficit de más de 4 mil hectáreas verdes que en la actualidad padece nuestra ciudad, lo cual equivaldría a más o menos 300 parques de la exposición. Con el propósito de empezar a cambiar la situación la gestión anterior planificó y dio en concesión la construcción de los parques zonales de Flor de Amancaes y Santa Rosa. El primero está ubicado en Lima Sur, en el distrito de Villa María del Triunfo y un área de 8.3 hectáreas. El segundo se ubica en Lima Norte, en el distrito de Santa Rosa y un área 12.2 hectáreas.

Sin embargo, en la actual gestión,Lima Metropolitana perdió una gran oportunidad de mejorar y seguir reduciendo esta brecha. Al cancelar el proyecto Río Verde y realizar de manera improvisada el by-pass en el cruce de Tacna y 28 de Julio,la ciudad de Lima no solo perdió los 91 árboles que disminuían la contaminación en una de las avenidas más recorridas de la capital con uno de los peores parques automotrices. Sino que además perdió la oportunidad de ganar de 25 hectáreas, que permitirían recuperar la ribera del río Rímac, aumentar el atractivo turístico y beneficiar a la comunidad Shipiba de Cantagallo.Es decir, ser prefirió el cemento inútil y sobrevalorado a las áreas verdes, perjudicandoa la ciudad en su totalidad, y principalmente a la población de Lima Este.

Finalmente, no está de más señalar que la falta de áreas verdes es un problema que perjudica en mayor medida a los estratos socioeconómicos con menores ingresos, donde el nivel de descontento es mayor según un estudio de IPSOS: los sectores C (62%), D (72%) y E (64%).

Escrito por: Diego Alberto Navarro Trujillo

Publicado en Diario Uno el 5 de octubre del 2016: http://diariouno.pe/columna/lima-la-verde/

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